Gracias de a miles a esos dedos y discúlpeme si me quedo besando al cielo que nos queda a pedir de boca. ¡Linda niebla! Y gracias nuevamente. Una niebla de estas en Buenos Aires y le damos una vuelta cósmica al tránsito, despegamos para nunca más volver al subte. ni al tren, ni al bondi, hechizados por los ojos de quien nos mire. Niebla púrpura, acorde de séptimas y novenas, ligados de nubes, y la calle pierde el himen de su burbuja pop...inspirador..blues de humos descendiendo para acariciar la vereda, ocultando la altivez de las esperanzas que se pierden en nuestro relativo arriba, un celeste prestado que, a veces, nos lleva a creer que nos elevamos...inspirador...no hay arriba ni abajo fuera de esta pelota de trapos de lava seca, bendecida porque la lluvia olvidó el sulfuro. Aunque eso es por ahora, dura al menos para esta caminata de tranco espeso y vacilante, hundiéndose en la turbia luminosidad de la luz capturada por esta niebla que corta, al ras, lo que queda de noche. Gracias de vuelta por esta trémula lumbre amarilla que corre un poco este follaje de sueño y me permite seguir viendo su mano, sólo su mano . No me dieron una mano, una mano me dio, puedo asegurarlo aun dentro de este tronar confuso de bondis cruzando hacia algún lugar invisible en tonos de cuerda estirada para prolongar un lamento, un futuro arrastre hacia la armonía tonal de la nostalgia...Pop se esconde, la distorsión chirria entre frenadas urgentes. La calle turbia también busca una salida. Entonces me voy de acá, despego.
La ironía de lo que nunca fuimos
Hace 1 hora