EL ALTA

Author: Javier F. Noya /

Salías al resplador de la calle, lánguida y etérea, deslizada por mis pasos. Exclamaste “¡hay sol!” con el ímpetu de quien ha visto, por algún tiempo, sólo la altura del cielorraso y la luminosidad prestada de las lámparas pendiendo de su blancura insípida; siempre es mucho, aunque fueran minutos. Tus manos tomaban mi brazo con firmeza y derramabas gratitudes por doquier mientras sonreías. Ahora íbamos hacia la calle, dejando a nuestras espaldas la habitación penumbrosa, el dolor sorpresivo, la bata, los cuestionarios sobre alergias y enfermedades previas, el fantasma de la incertidumbre que llevaba la camilla hacia el quirófano, las palabras terminadas en “emia”, “oscopía”, “osis”, que explicaban vanamente que tuviste un fuerte dolor en el vientre y debían operarte, que iba a esperarte para seguir amándote, para recoger tu inconsciencia y tu vuelta en sí, dándole a tus dolores el bálsamo de mis atenciones. Todo había salido bien; te indicaron nada más que un poco de reposo para recuperar fuerzas, esas que se concentraron en retenerte aquí y se consumieron resistiendo la enfermedad. Ahora estabas curada, las enfermeras te despidieron sin fecha de retorno y el médico palmeó suavemente tu mejilla, paternal y orgulloso de su éxito. Tu flotación se anima a retirarse para que tus pies se apoyen en la vereda fulgurante de luminosidad cenital. Te tomo de la cintura, feliz de verte así, retornando al afuera donde nos espera la salud.

5 comentarios:

alejandra dijo...

GRACIAS por TANTA BELLEZA

TORO SALVAJE dijo...

Que bueno.
Creo que es lo más positivo que he visto en toda la semana.

Saludos.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Siempre un placer pasar por tu blog para venir a saludarte y desearte buena semana.

VeroniKa dijo...

un poco de vida nos hace bien. acordarnos que respiramos...qué poco consciente somos a veces de eso.
saluditos y gracias por volver.

muá.

Fernando dijo...

Woody Allen dijo en tono cómico que las dos palabras más hermosas que puede escuchar a una persona a cierta edad son: es benigno.

Los que hemos enfrentado a esos fantasmas entre batas, paredes blancas e infinitas horas de espera y vela, sabemos atrapar lo que hay en tus hermosas palabras.

Un abrazo fraternal.

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