Algunas coveniencias del matrimonio

Author: Javier F. Noya /


“¿Vio que ahora se pueden casar los gays (léase tal cual se escribe)?”, le dijo Dora a Celia leyendo la noticia del diario en que venían enrolladas las flores que desde el puesto del frente del cementerio terminaban su recorrido en el florero de la tumba de su esposo, de impecable mármol blanco, situada al lado de la tumba que cuidaba Celia que mientras sacaba las hojas que el otoño dora y esparce y siempre dejan todo sucio, qué barbaridad, a dónde irá el mundo, Dora, a dónde irá, qué distinto era todo cuando éramos jóvenes, cuando me casé con Alberto, pobre finadito, ahora debajo de la tumba de este mármol rosado que le pagó el sindicato y lustro y lustro, pero qué se va a poder mantener limpio con la tierra y esas hojas secas que no paran de caer, y encima con los primeros fríos que Dora siente en los huesos y la obligan a pensar más en el reuma que en su hijito de quien quedó sólo esa foto puesta al lado de su padre, su pobre hijito héroe de guerra como dice la placa que puso la marina debajo de ese retrato que velaron como si el cuerpecito, pobre cuerpecito de mi hijito, estuviera aquí y no en el fondo del mar por esa guerra que encima perdimos y no me hable, Dora, no me hable, qué calamidad, a dónde iremos a parar y encima a nadie le importa, si no vengo yo, si no viene usted, estos finaditos estarían en el osario común, o peor, quemados, me pone la piel de gallina el solo pensarlo, y qué pasaría si nos pasa algo, eso, qué pasaría repite Dora, mientras se sientan con esfuerzo en el banco puesto justo enfrente de las tumbas de los finados, quién vendrá a cuidarlos, qué será de nuestras cosas si nos pasa algo, quién sabe.
-¿Y si nos casamos?.
– Por qué no.

13 comentarios:

Yoni Bigud dijo...

Cada uno con sus problemas. Y con sus soluciones, por lo visto.

Excelente final. Cuando el código civil avala no hay por qué atenerse a morales pasadas de moda.

Un saludo.

VeroniKa dijo...

bien! la libertad bien entendida es de lo que nos deberiamos nutrir. Ojalá empiecen a salir muchas Doras y Celias.

besos y gracias por tu visita.

Pluma Roja dijo...

Yo por eso soy amiga de la incineración. Pienso que será de mis restos dentro de cien años? No, servirán para los arqueólogos. Nonono, ¡Quemenme! Y bueno, ¿se casaron?

Gracias por tu visita, me gustó mucho tu literatura, te sigo.

Aída

Magah dijo...

Muy bueno. Bonito blog!

Impactante entrada.

Abrazo!

Fue dijo...

Realmente, por qué no? Una salida ingeniosa.

TORO SALVAJE dijo...

Aquí ya hace años que se casan y ningún problema.
Bueno, quizás el problema es para ellos ya que antes eran más libres.

Saludos.

El Gaucho Santillán dijo...

Muy bueno. Es una realidad preexistente, y debe ser formalizada, la situaciòn de los Gays.

Lo que no entiendo, es porquè se quieren CASAR!!

(se ve que no conocen)

Saludos

Basurero Usurero dijo...

Déjenlos hacer lo que quieran, mientras no atentan contra la vida de otros todo anda bien. Suerte.

manu dijo...

Ahí te das cuenta que la cuestión de enterrar a los parientes no tiene mucho sentido (desde mi punto de vista). Mejor esparcir cenizas en algún lugar de importancia para el finado, así el recuerdo se puedo fusionar con el sitio y no con la bizarra sensación de un cementerio.

…igual cada cual...

Abrazo!

Angel Castillo Fernández dijo...

"¿Y si nos casamos?" Ja! Medidas desesperadas para tiempos desesperados...

Zoe dijo...

Igual por eso hace ya tiempo decidí que me incinerasen...Me casé una vez pero es divertido vivir en pecado;-)en cuanto a lo de ser gay, es algo que alguna que otra vez he pensado y sólo tengo que decir : ¡Viva la libertad!..
Muy buena entrada¡¡¡...

Zoe dijo...

probando, creo que se borró....

zayi dijo...

Dios que bueno! Me encanta tu estilo, es fácil imaginar a las "marujas" hablando allí como si toda la vida fuese ese preciso instante. Muy bueno de verdad. Me quedo. Me ha gustado.
Un beso.

Publicar un comentario